Con motivo del reciente Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, queremos
aprovechar para hablar sobre qué es el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y cuáles
serían los signos de alerta a tener en cuenta durante los primeros meses de vida del
niño.

Queremos dejar claro que los signos que vamos a comentar, son orientativos y
que no siempre se pueden o tienen que dar así, por lo que es importante la visita
a un especialista.

Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) muestran diferencias en el
desarrollo con respecto a su grupo de iguales en edad cuándo son bebés,. Estas
diferencias están especialmente relacionadas con sus habilidades sociales y del
lenguaje. Aunque de forma general los niños se sientan, gatean y caminan a tiempo,
con frecuencia se pueden ver algunas alteraciones en el desarrollo de los gestos,
juegos de simulación e imitación, el lenguaje y las destrezas sociales que pasan
desapercibidas. Además de los retrasos en el habla y las diferencias de
comportamiento, las familias podrían notar que el niño no se relaciona o lo hace de
forma distinta a otros niños.

Un niño con TEA no tendrá exactamente los mismos síntomas que otro TEA, el
número y la gravedad de los síntomas puede variar mucho, incluso dentro del mismo
niño.

Haremos un repaso de los síntomas más habituales en los primeros meses, pero
antes hablaremos de las diferencias principales y generales que pueden haber.

DIFERENCIAS SOCIALES

  • No establece contacto visual o este es mínimo.
  • No responde a la sonrisa ni a otras expresiones faciales de los padres.
  • No mira los objetos ni los eventos que están mirando o señalando los padres y,
    por tanto, el niño tampoco señala objetos ni eventos para lograr que los padres
    lo miren.
  • No lleva objetos de su interés para mostrárselos a sus padres.
  • Expresiones faciales ausentes y, si las tiene, no son adecuadas.
  • Es incapaz de percibir lo que otros podrían estar pensando o sintiendo al
    observar sus expresiones faciales.
  • No muestra preocupación o empatía por los demás.
  • Es incapaz de hacer amigos o no le interesa hacerlo.

DIFERENCIAS COMUNICATIVAS

  • No señala objetos para indicar sus necesidades ni los comparte con los demás.<7li>
  • No dice palabras sueltas a los 16 meses.
  • Repite exactamente lo que otras personas dicen sin comprender su significado
    (generalmente se le llama ecolalia).
  • No responde a su nombre pero si responde a otros sonidos (la bocina de un
    coche, el sonido de un animal, etc.).
  • Muchas veces se refiere a sí mismo como “tú” y a otros como “yo”, y puede
    mezclar los pronombres.
  • Normalmente no parece querer comunicarse.
  • No comienza ni puede continuar una conversación.
  • No usa juguetes ni otros objetos para representar a personas o la vida real en
    los juegos de simulación.
  • Puede haber una regresión en el lenguaje u otros logros sociales que se
    habían conseguido anteriormente, generalmente entre los 15 y 24 meses.

¿CÓMO RECONOCER LA POSIBLE PRESENCIA DE UNA ALTERACIÓN EN EL
DESARROLLO DE UN NIÑO?

Algunos ejemplos que pueden ayudar a los padres a identificar los síntomas
tempranos son:

A LOS 12 MESES

Un niño con desarrollo típico gira su cabeza al escuchar su nombre.
Un niño con TEA puede que no se gire, incluso después de repetir su nombre
varias veces, pero si responda a otros sonidos.

A LOS 18 MESES

Un niño con desarrollo típico señala con el dedo, hace gestos o expresiones
faciales, y en caso de retraso del lenguaje, sucedería lo mismo, ya que así
compensan su falta de habla.
Un niño con TEA puede no hacer intentos para compensar su falta de lenguaje
o puede limitarse a hablar imitando o repitiendo lo que oye, a veces de forma
repetida.

A LOS 24 MESES

Un niño con desarrollo típico trae una imagen o fotografía para mostrarle a sus
padres y comparte la alegría que le causa esa imagen.
Un niño con TEA puede traer, por ejemplo, un frasco o envase de burbujas de
jabón para que uno de sus padres se lo abra, pero no tiene contacto visual con
ellos ni muestra alegría por jugar juntos.

Estos son sólo algunos de los signos más habituales y más sencillos de detectar para
las familias, pero si existe algún otro síntoma que creen preocupación entre los padres
referente a la manera de jugar, aprender, hablar, actuar o moverse, es necesario
consultar lo más tempranamente con los especialistas necesarios.
Si el diagnóstico finalmente es de TEA, tiene que saber que la evolución y el
pronóstico depende de cada caso y de la gravedad de los síntomas, pero recuerda…
¡Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia!

SANDRA PINEL
Logopeda de Centro Lingua
N.Col.: 28/0840

“Mi hijo no habla”